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Custodia compartida en Asturias: cómo se decide y qué factores valora el juez

mayo 13, 2026
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    La ruptura de una pareja con hijos es uno de los momentos más difíciles que puede vivir una familia. Cuando los progenitores no logran ponerse de acuerdo sobre cómo organizar la vida de sus hijos, es el juez quien toma esa decisión. En Asturias, como en el resto de España, la custodia compartida ha ganado terreno en los últimos años como la fórmula que mejor protege el interés superior del menor —siempre que las circunstancias del caso lo permitan—. Pero ¿qué significa exactamente tener la custodia compartida? ¿Cómo se decide? ¿Qué mira realmente un juez antes de otorgarla o denegarla?

    En este artículo te explicamos todo lo que necesitas saber sobre la custodia compartida en Asturias: el marco legal que la regula, los factores que más pesan en la decisión judicial, las diferencias con la custodia exclusiva y cómo puedes preparar tu caso para defenderla con éxito. Si estás pasando por un proceso de divorcio o separación en Asturias y tienes hijos menores, esta guía es para ti.

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    La custodia compartida —también denominada guarda y custodia compartida— supone que ambos progenitores comparten de forma equitativa el tiempo de convivencia con los hijos menores tras la separación o el divorcio. No significa, necesariamente, que el tiempo se divida de forma exactamente igual entre semana y semana, sino que ambos padres ejercen en condiciones de igualdad las responsabilidades de crianza, educación y cuidado.

    En la custodia exclusiva o monoparental, en cambio, uno de los progenitores es el custodio principal y el otro tiene un régimen de visitas. Este modelo ha sido históricamente el más frecuente en España, pero los datos más recientes muestran que la custodia compartida ya supone más de un tercio de las resoluciones judiciales en procesos contenciosos.

    Conviene distinguir también la guarda y custodia de la patria potestad. La patria potestad —el conjunto de derechos y deberes sobre los hijos— es compartida en casi todos los casos, salvo situaciones excepcionales. La guarda y custodia, en cambio, regula con quién vive el menor y quién toma las decisiones del día a día.

    La custodia compartida está regulada en el artículo 92 del Código Civil, que fue modificado en 2005 para reconocerla expresamente como una opción posible, no solo en los divorcios de mutuo acuerdo sino también cuando la solicita uno de los cónyuges en un divorcio contencioso.

    Asturias no cuenta con una legislación foral propia en materia de familia, a diferencia de Aragón, Cataluña o el País Vasco, que tienen normativa autonómica específica y que presumen la custodia compartida como el modelo preferente. En Asturias se aplica íntegramente el Código Civil estatal, lo que significa que no existe esa presunción legal a favor de la custodia compartida: el juez decide caso por caso atendiendo siempre al interés superior del menor.

    No obstante, la jurisprudencia del Tribunal Supremo ha ido consolidando desde 2013 una doctrina clara: la custodia compartida es el sistema «normal y deseable» cuando ambos progenitores están en condiciones de ejercerla. Sentencias clave como la STS de 29 de abril de 2013 o la STS de 25 de noviembre de 2013 marcan un antes y un después en la interpretación judicial de este régimen en todo el territorio español, incluido Asturias.

    Antes de pronunciarse sobre el régimen de custodia, el juez analiza en detalle la situación de la familia. No existe una lista cerrada de criterios, pero la práctica judicial y la jurisprudencia del Tribunal Supremo han consolidado los siguientes factores como los más relevantes:

    El juez examina quién ha llevado al médico a los menores, quién asiste a las reuniones del colegio, quién les ayuda con los deberes o quién gestiona sus actividades extraescolares. Un progenitor que demuestre una implicación activa en la cotidianidad de sus hijos tiene muchas más posibilidades de obtener la custodia compartida. Los partes médicos, los correos electrónicos con el centro escolar o los testimonios de terceros son pruebas que pesan mucho en esta valoración.

    Para que la custodia compartida funcione en la práctica, cada progenitor debe tener la capacidad real de atender al menor durante su período de convivencia. Los turnos de trabajo abusivos, los viajes laborales frecuentes o la ausencia de una red de apoyo familiar pueden ser obstáculos. No obstante, disponer de apoyo de abuelos u otros familiares no es en sí mismo un factor negativo, siempre que el progenitor esté presente cuando corresponde.

    Que ambos padres vivan cerca —idealmente en la misma localidad o en municipios próximos dentro de Asturias— facilita enormemente la custodia compartida. Eso permite que el menor mantenga el mismo colegio, los mismos amigos y las mismas actividades con independencia de con qué progenitor esté en cada momento. Una distancia excesiva entre domicilios puede llevar al juez a optar por la custodia exclusiva para evitar que el menor pase horas en desplazamientos.

    El Tribunal Supremo ha dejado claro que la falta de entendimiento entre los padres no es, por sí sola, motivo para denegar la custodia compartida. Sin embargo, el juez sí valorará si existe una comunicación mínima funcional y si ambos progenitores son capaces de tomar decisiones conjuntas en beneficio de sus hijos. Un nivel de conflictividad extremo, que involucre a los menores, puede hacer que el juez opte por un modelo diferente.

    A partir de los doce años, el juez tiene la obligación legal de escuchar al menor antes de tomar una decisión sobre su custodia. Pero incluso en niños de menor edad, el equipo psicosocial adscrito al juzgado puede elaborar un informe sobre las preferencias del menor y su adaptación a cada entorno. La voluntad del hijo no es vinculante, pero tiene un peso creciente en función de su madurez y coherencia.

    En los procedimientos de custodia contenciosos en Asturias, el juez puede solicitar un informe pericial elaborado por el equipo psicosocial del Punto de Encuentro Familiar o por peritos designados por las partes. Este informe evalúa el vínculo afectivo del menor con cada progenitor, las condiciones de los domicilios y la idoneidad parental de cada uno. Aunque no es vinculante, en la práctica influye significativamente en la resolución final del juez.

    Existen circunstancias que el juez toma como señales de alarma y que pueden llevar a denegar la custodia compartida:

    • Antecedentes de violencia de género o doméstica: la ley prohíbe expresamente la custodia compartida cuando existe una sentencia condenatoria por violencia de género o cuando hay un procedimiento penal en curso.
    • Adicciones activas: el consumo de alcohol, drogas u otras sustancias que afecten a la capacidad de cuidado del progenitor.
    • Trastornos mentales graves no tratados que puedan poner en riesgo al menor.
    • Conductas de alienación parental: la conducta encaminada a deteriorar la relación del menor con el otro progenitor puede ser castigada con la pérdida de la custodia.
    • Incumplimiento reiterado del régimen de visitas o de otras medidas judiciales anteriores.

    Es la opción más rápida y económica. Ambos progenitores acuerdan el régimen de custodia compartida y lo plasman en el convenio regulador, que posteriormente el juez aprueba. En el convenio deben detallarse el calendario de alternancia, la distribución de vacaciones, el pago de la pensión de alimentos y el uso de la vivienda familiar. Un abogado especializado en derecho de familia es imprescindible para redactar un convenio que sea claro, equilibrado y que no genere problemas futuros.

    Si uno de los progenitores quiere la custodia compartida y el otro se opone, el procedimiento se convierte en contencioso. En este caso, el juez decidirá tras valorar toda la prueba practicada: interrogatorios, testigos, informes periciales y el informe del equipo psicosocial. El Ministerio Fiscal también emite su dictamen sobre qué modelo resulta más conveniente para el menor. En estos procesos, contar con un abogado experto en custodia es determinante: la estrategia procesal, la aportación de pruebas bien documentadas y la defensa de tus intereses ante el juzgado marcan la diferencia.

    Una de las preguntas más frecuentes es si la custodia compartida elimina la pensión de alimentos. La respuesta es: depende. Cuando los tiempos de convivencia son realmente iguales y los ingresos de ambos progenitores son similares, es posible que el juez establezca que cada uno sufraga los gastos ordinarios del menor durante su período de convivencia, sin que exista una transferencia económica periódica entre ellos.

    Sin embargo, cuando existe una diferencia económica significativa entre los progenitores, el juez puede fijar una pensión de alimentos incluso en un régimen de custodia compartida, con el fin de garantizar que el menor disfruta del mismo nivel de vida en los dos domicilios. La cuantía se calcula atendiendo a los ingresos acreditados de cada progenitor y a las necesidades reales del menor.

    Sí. Las medidas relativas a los hijos no son inamovibles. Si cambian de forma sustancial las circunstancias que dieron lugar a la sentencia original —un cambio de domicilio, un nuevo trabajo, problemas de salud, el incumplimiento reiterado del régimen establecido o el propio crecimiento del menor—, cualquiera de los progenitores puede solicitar la modificación de medidas ante el juzgado.

    Para que el juez estime la demanda, el cambio de circunstancias debe ser sobrevenido, relevante, permanente e imprevisto en el momento en que se dictó la sentencia original. En Novás Sánchez Abogados hemos gestionado numerosos procedimientos de modificación de medidas en Gijón y en el resto de Asturias, tanto para quien quiere obtener la custodia compartida como para quien necesita defenderla frente a una demanda de cambio.

    En Novás Sánchez Abogados hemos acompañado a muchas familias asturianas a lo largo de procesos de custodia. A continuación compartimos, con todos los datos personales cambiados para preservar la privacidad, un caso representativo que ilustra cómo abordamos este tipo de procedimientos.

    Marcos —nombre ficticio— acudió a nuestro despacho después de que una sentencia de divorcio contencioso dictada dos años antes le había otorgado únicamente un régimen de visitas: fines de semana alternos y parte de las vacaciones. Tenía dos hijos en edad escolar —9 y 6 años— y vivía a cinco minutos del domicilio de su expareja en Gijón. Trabajaba en jornada de mañana, contaba con el apoyo de sus padres para el cuidado en momentos puntuales y mantenía una relación estrecha y cotidiana con sus hijos. Se había implicado activamente en su escolarización, acompañaba a las revisiones médicas y participaba en las actividades del colegio.

    El problema era que la sentencia inicial había sido dictada en un momento en que Marcos atravesaba un período de inestabilidad laboral y vivía en un piso temporal. Dos años después, su situación era completamente diferente: empleo estable, vivienda propia y una rutina asentada con sus hijos.

    Desde Novás Sánchez Abogados construimos una estrategia basada en demostrar el cambio sustancial de circunstancias y la implicación real de Marcos en la vida de sus hijos. Recopilamos documentación exhaustiva: contratos de trabajo, escrituras de la vivienda, informes del colegio con registro de asistencias a tutorías, partes médicos en los que Marcos figuraba como acompañante y declaraciones de la directora del colegio que corroboraban su presencia habitual en el entorno escolar de los niños.

    Solicitamos también la intervención del equipo psicosocial. El informe concluyó que ambos progenitores eran perfectamente idóneos para el cuidado de los menores, que los niños tenían un vínculo afectivo sólido con su padre y que ambos domicilios reunían condiciones adecuadas. El Ministerio Fiscal, tras examinar el expediente, no se opuso a la custodia compartida.

    El Juzgado de Primera Instancia de Gijón estimó la demanda de modificación de medidas y estableció un régimen de custodia compartida semanal alternativa. La pensión de alimentos fue ajustada atendiendo a la diferencia de ingresos entre ambos progenitores, y los gastos extraordinarios se fijaron al 50% para cada uno. Marcos pudo, por fin, compartir de manera real y cotidiana la vida de sus hijos.

    Este caso es un ejemplo de que la custodia compartida es alcanzable incluso cuando no se obtuvo en la sentencia inicial, siempre que las circunstancias hayan cambiado y se cuente con una defensa jurídica bien preparada.

    ¿Puede el juez conceder la custodia compartida aunque uno de los progenitores se oponga?

    Sí. El artículo 92.8 del Código Civil permite al juez acordar la custodia compartida de forma unilateral, aunque uno de los padres no la haya pedido, siempre que el Ministerio Fiscal emita un informe favorable y que esa sea la medida que mejor proteja el interés del menor. Esto es especialmente relevante en Asturias, donde no hay normativa autonómica que presuma la custodia compartida, pero la doctrina del Tribunal Supremo la favorece.

    ¿La custodia compartida significa siempre una semana con cada progenitor?

    No necesariamente. El modelo más habitual es la alternancia semanal, pero el juez puede establecer otros sistemas: quincenas alternas, distribución por días de la semana, o calendarios más complejos adaptados a las circunstancias de cada familia. Lo importante es que la distribución sea estable, predecible para el menor y coherente con sus necesidades según su edad.

    ¿Qué pasa con la vivienda familiar cuando hay custodia compartida?

    La atribución del uso de la vivienda familiar es una cuestión separada de la custodia. Con custodia compartida, el juez puede atribuir el uso de la vivienda al progenitor con menos recursos económicos, venderla y repartir el producto o establecer un sistema de uso alternativo —que es menos frecuente—. La decisión depende de la titularidad del inmueble, de si hay hipoteca y de las circunstancias económicas de cada parte.

    ¿Cuánto tiempo tarda un proceso de custodia contencioso en Asturias?

    La duración depende de la carga de trabajo del juzgado y de la complejidad del caso. En los juzgados de Gijón y Oviedo, los procedimientos contenciosos de familia suelen resolverse en un plazo de entre ocho meses y dos años desde la presentación de la demanda. Es posible solicitar medidas provisionales al inicio del proceso para fijar un régimen temporal mientras dura el procedimiento principal.

    ¿Es necesario contratar un abogado especialista para pedir la custodia compartida?

    En los procedimientos contenciosos, la intervención de abogado y procurador es obligatoria. Incluso en los divorcios de mutuo acuerdo, contar con un abogado especializado en derecho de familia es muy recomendable para redactar un convenio regulador sólido que evite conflictos futuros. Un convenio mal redactado puede generar años de litigios sobre interpretaciones ambiguas. La inversión en un buen asesoramiento jurídico inicial ahorra tiempo, dinero y desgaste emocional a largo plazo.

    ¿Puede modificarse la custodia compartida si uno de los progenitores se traslada fuera de Asturias?

    El traslado de residencia de uno de los progenitores a otra comunidad autónoma o al extranjero es una de las causas más frecuentes de modificación de medidas. En principio, el progenitor que desea trasladarse con el menor necesita autorización judicial o el consentimiento del otro progenitor. Un traslado no consentido y sin autorización judicial puede tener consecuencias legales graves, incluyendo la pérdida de la custodia.

    ¿Estás en Asturias y quieres que analicemos tu caso? ¿Necesitas ayuda para preparar tu proceso de custodia compartida?

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    ¿Puede el juez conceder la custodia compartida aunque uno de los progenitores se oponga?

    Sí. El artículo 92.8 del Código Civil permite al juez acordar la custodia compartida de forma unilateral, aunque uno de los padres no la haya pedido, siempre que el Ministerio Fiscal emita un informe favorable y que esa sea la medida que mejor proteja el interés del menor.

    ¿La custodia compartida significa siempre una semana con cada progenitor?

    No necesariamente. El modelo más habitual es la alternancia semanal, pero el juez puede establecer otros sistemas: quincenas alternas, distribución por días de la semana o calendarios más complejos adaptados a las circunstancias de cada familia.

    ¿Qué pasa con la vivienda familiar cuando hay custodia compartida?

    La atribución del uso de la vivienda familiar es una cuestión separada de la custodia. El juez puede atribuir el uso al progenitor con menos recursos, venderla y repartir el producto o establecer un sistema de uso alternativo, según la titularidad del inmueble y las circunstancias económicas de cada parte.

    ¿Cuánto tiempo tarda un proceso de custodia contencioso en Asturias?

    En los juzgados de Gijón y Oviedo, los procedimientos contenciosos de familia suelen resolverse en un plazo de entre ocho meses y dos años desde la presentación de la demanda. Es posible solicitar medidas provisionales al inicio para fijar un régimen temporal mientras dura el procedimiento.

    ¿Es necesario contratar un abogado especialista para pedir la custodia compartida?

    En los procedimientos contenciosos, la intervención de abogado y procurador es obligatoria. Incluso en los divorcios de mutuo acuerdo, contar con un abogado especializado es muy recomendable para redactar un convenio regulador sólido que evite conflictos futuros.

    ¿Puede modificarse la custodia si uno de los progenitores se traslada fuera de Asturias?

    El traslado de residencia de uno de los progenitores es una de las causas más frecuentes de modificación de medidas. En principio, el progenitor que desea trasladarse con el menor necesita autorización judicial o el consentimiento del otro progenitor. Un traslado no consentido puede tener consecuencias legales graves.